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  • El Cientificismo
     

    La gente del principio del siglo 20 aun era humilde y temerosa de Dios, pero a lo largo del siglo se fueron sucediendo algunos aparentes logros humanos en el campo de las Ciencias Naturales: la electricidad, el dominio de fuerzas nucleares, la fabricación de fantásticas maquinas y aparatos, los viajes espaciales, etc. que hicieron a muchos ver en la Ciencia una especie de poder humano infalible e ilimitado. Esta visión podría quedarse reducida a una nueva falta de humildad en el hombre, pero a ello hay que añadir un factor que en los últimos años ha sido un germen de anticristianismo y secularización de las naciones cristianas. Se trata del "Cientificismo" que ha sido fomentado en los centros educativos, sobre todo desde la gradual perdida de peso especifico de la Religión en el sistema educativo.

    El Cientificismo es la creencia en que todos los métodos e incluso todas las especulaciones de la Ciencia son apropiados, cuando no esenciales, para la propia comprensión de todo el conocimiento humano incluida la Religión. La implicación de esta corriente de pensamiento no es pequeña hoy día, pues en las escuelas públicas de virtualmente todo el mundo occidental, otrora cristianos, se está adiestrando sutilmente a los jóvenes en esta doctrina que en ciertos aspectos representa un sucedáneo de la Religión.

    Para el Cientificismo, el Cosmos se presenta como eterno y como la única y ultima realidad. Asimismo en las escuelas se enseña a los jóvenes desde temprana edad que todas las cosas poseen su ser y origen en las propiedades intrínsecas de la naturaleza, sin darles ningún atisbo de la existencia de algo más trascendental. En realidad en los colegios e institutos públicos se está llevando a cabo toda una labor de secularización muy fuerte, que en no pocas ocasiones llega a contrarrestar la ardua labor de evangelización y espiritualización desarrollada por la Iglesia Universal de Jesucristo.

    El 'Cientificismo' no es la Ciencia oficial, aunque la mayoría de personas antirreligiosas estén interesadas en presentarlo así, lo cual suele ser asumido sin resistencia por la gente joven. Muchos científicos de renombre han colaborado en esta tarea secularizadora dando lecciones públicas de dogmatismo científico, así el famoso astrónomo Harlow Shapley dijo en una ocasión "alguien dejó escrito 'En el comienzo Dios', pues yo os digo que en el comienzo hidrógeno". Al parecer Shapley creía que el hidrogeno es un gas incoloro e inodoro que, dado el tiempo suficiente, se convierte en personas. Otro ejemplo es el del famoso Carl Sagan, autor de varios libros y protagonista de documentales televisivos de divulgación científica, quien en su libro "Cosmos" asegura: "el mundo no fue creado por dioses, sino que fue el resultado de fuerzas materiales interactuando en la naturaleza".

    Naturalmente, tales creencias tiene profundas implicaciones para el hombre, así no es nada sorprendente que Sagan dijera de sí mismo "yo soy un conglomerado de agua, calcio y moléculas orgánicas llamado Carl Sagan". (pobrecito!) Paréntesis mío. DAU.

    En un libro de texto muy utilizado en los institutos y en acceso universitario, "Biología" de Prentice Hall, está escrito : "Es importante tener en cuenta este concepto fundamental, la Evolución de las especies es aleatoria y no está dirigida" . Con está afirmación se le priva al alumno de toda posibilidad de creer en un poder sobrenatural, Dios, que tenga algo que ver con nuestro origen, pues Dios no actúa por azar o por medios aleatorios. Con toda esta simiente de materialismo científico ha sido muy sencillo sembrar en la mente de los jóvenes la creencia de que la idea de Dios es innecesaria en nuestro tiempo, y hacerles creer que el hombre y todas sus características - amores, sentimientos, sacrificios, esperanzas...- son el producto de una larga serie de accidentes fortuitos de la naturaleza..., o que los humanos somos algo así como unos monos que un buen día por un azar se hicieron algo más listos, pues así lo dice la Ciencia 'infalible'.

    En otro de sus libros, "Un debate científico" Sagan declara que "la Ciencia se ha transformado por sí misma en una especie de religión". En defensa de la Ciencia legítima hay que aclarar que es el Cientificismo el que realmente se ha transformado en una especie de religión, pues la Ciencia verdadera, la que se basa en la observabilidad y no en la especulación, nunca ha encontrado ningún conflicto con las enseñanzas del Cristianismo, una de las cuales es que Dios todopoderoso ha creado la Tierra y el resto de astros del Cosmos con el objetivo de que el hombre resida en ella durante su etapa terrenal. Carl Sagan

    En definitiva, el materialismo imperante en la Enseñanza Pública de hoy día es una de las barreras en la que choca la muy a menudo insuficiente educación religiosa de nuestros jóvenes, lo que suele generar en ellos un conflicto entre dos clases de fe: Por una parte la fe en los dogmas del Cientificismo que se les enseña en los centros de enseñanza, y por otra, la fe en las creencias fundamentales cristianas. Alguien les debería explicar de manera clara y contundente la diferencia que existe entre una y otra. La primera es una manifestación de una falta de religiosidad humana, una necesidad de creer en algo que tienen aquellos materialistas que alejados de la religión han encontrado su feudo en el Cientificismo.

    Por contra, la fe cristiana es una fe cierta, que no está basada en elucubraciones de hombres sino en la Revelación de Dios. ¿Puede haber mayor certeza que la basada en la palabra de Dios?. Por supuesto que esta fe no puede sustentarse en ecuaciones matemáticas de lógica humana, muy al contrario, nuestra fe Cristiana es a veces oscura, tanto que en ocasiones no llegaremos a comprender en esta vida las verdades que nos enseña. Por esta misma razón se les llama Misterios... El Misterio es una verdad tan inaccesible a la razón humana, que sin la revelación divina le resulta imposible conocer siquiera su existencia. La Verdad revelada es de tal naturaleza que en ocasiones no sólo hemos de creer en algo que no vemos... sino lo contrario de lo que vemos. Éste es el sacrificio más meritorio que el propio Dios nos ha impuesto, pues si estas cosas fueran fáciles de entender ¿dónde estaría el merito de creer en lo que Dios nos enseña?. El propio Jesús explicó la importancia de creer sin necesidad de ver, pero por supuesto hay que creer no en aquellas elucubraciones que hagamos los hombres sino en lo revelado por Dios, y nosotros conocemos lo que Dios ha revelado porque es aquello que nos lo enseña la Biblia, y no se puede engañar ni engañarnos en estas verdades. Luego ¿puede haber algo más racional que el acto de fe del Cristiano?.

    Por J.C.Gorostizaga.
    Adaptación: Lic. Dawlin Ureña

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