Al responder esta pregunta me gustaría que todo el que la lea, en vez de juzgar mi posición, se refiera a la Biblia y permita que sea la Verdad de Dios la que le guíe, en vez del legalismo que se nos ha metido en los huesos en Latinoamérica.
Marcos Witt canta baladas y rancheras mexicanas cristianas. Lo hace porque él es mexicano. Esa es la música oriunda de México, las rancheras. ¿Es pecado escuchar rancheras cristianas? ¡No! Hecho establecido: Los mexicanos pueden escuchar música cristiana en su ritmo oriundo.
Estanislao Marino canta baladas y guarachas venezolanas cristianas. Lo hace porque él es venezolano. Esa es la música oriunda de Venezuela, la Guaracha. ¿Es pecado escuchar Guarachas cristianas? ¡No! Hecho establecido: Los venezolanos pueden escuchar música cristiana en su ritmo oriundo.
Nancy Ramírez canta baladas, Ballenatos y Cumbias colombianas cristianas. Lo hace porque ella es colombiana. Esa es la música oriunda de Colombia, la Cumbia y el Ballenato. ¿Es pecado escuchar Cumbias y Ballenato cristianos? ¡No! Hecho establecido: Los colombianos pueden escuchar música cristiana en sus ritmos oriundos.
Giovani Ríos canta baladas, Merengues y Bachatas dominicanas cristianas. Lo hace porque él es dominicano. Esa es la música oriunda de República Dominicana, el Merengue y la Bachata. ¿Es pecado escuchar Merengues y Bachatas cristianos? ¡No! Hecho establecido: Los dominicanos podemos escuchar música cristiana en nuestros ritmos oriundos.
Lo mismo sucede con los puertorriqueños, con los cubanos, con los argentinos, etc. Algunos alegan que el Merengue y la Salsa son músicas para bailar, no para alabar. ¿Pues acaso no bailan los cubanos el Son, los mexicanos la Ranchera, los colombianos la Cumbia, y los enamorados la balada?
¿Dónde es que dice en la Biblia que el Ballenato y la Balada cristianas son santificadas, mientras que el Merengue y la Salsa son del diablo?
¡El legalismo de muchos cristianos de Latinoamérica mantiene a más gente fuera de la iglesia que el pecado! No podemos permitir que Satanás use el espíritu de religiosidad (el que reinaba en el corazón de los Fariseos y Saduceos), para dividirnos. Si yo voy a Curazao a una iglesia a predicar y ellos están alabando al Señor en su música autóctona, la Tumba, ¿Quién soy yo para maldecirles y negar de su salvación?