En general, se considera que los judíos y cristianos son considerados como infieles a Dios y enemigos del islamismo. Sin embargo, algunos del Pueblo del Libro son considerados como creyentes si viven una buena vida obedeciendo la Palabra de Dios (3:76, 110). En algunos casos, los musulmanes son llamados a respetar la piedad y la humildad de los cristianos (5:46-48). Los judíos suelen ser criticados por rechazar a Jesús y a Mahoma, en tanto que los cristianos suelen ser criticados por la idolatría (es decir, la Trinidad), el monasticismo y por orar a los santos (39:4; 57:27ff.; 45:19).
La instrucción del Corán en cuanto a la relación con el Pueblo del Libro (Cristianos) es variada. En un lugar el Corán puede declarar que los musulmanes deben vivir pacíficamente con el Pueblo del Libro, con la esperanza de que vean el error de su rechazo de Mahoma (43:89). Sin embargo, en otros lugares el Corán dice claramente que todos los que rechazan a Mahoma y el Corán son incrédulos, y los incrédulos son enemigos que deben ser vencidos (66:9; 48:16, 29; 9:29, 123).
En un lugar, el Corán afirma que está bien casarse con una esposa que es cristiana (5:5) o ser amigo de un incrédulo, siempre que no combatan a su religión o tomen su casa (60:8ff.), pero en otro lugar declara que un musulmán nunca debe hacerse amigo de un no musulmán (3:118; 5:51). Esta última instrucción presentaría una barrera formidable para el evangelismo si la mayoría de los musulmanes siguieran esta pauta, de no ser amigo de nadie a menos que siguiera el Islam (3:73; 3:118; 5:51).
Pastor Dawlin A. Ureña
Grand Rapids, Michigan, USA
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