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LA CIENCIA Y LA BIBLIA

 
Armonía entre la Ciencia y la Biblia

Estoy seguro de que en alguna oportunidad usted habrá escuchado a alguien alegando que la Biblia sólo debe ser utilizada como una fuente de aportación teológica, nunca como una fuente confiable para intentar explicar los procesos físico-químicos de la naturaleza. Estas personas alegan que las Escrituras son una rica fuente de información normativa, moral, teológica, religiosa, inspiracional, etc. Ellos no dan cabida a la posibilidad de que la Biblia, lo que los cristianos alegamos es la Palabra de Dios, pueda contener informaciones que puedan ni remotamente armonizar con la ciencia. Sin embargo, y en abierta oposición a muchos científicos que han alzado sus voces para aseverar estos alegatos, la Biblia misma alega ser toda "Inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redarguir, para corregir, para instruir en justicia…" 2 Timoteo 3:16

¡Pues si la Biblia reclama ser inspirada por Dios, pero por el otro lado contiene "errores" y "equivocaciones", la misma quedaría invalidada como Palabra de Dios! Entonces, sin más preámbulos, sometamos la Biblia, las Sagradas Escrituras, a una prueba y ¡sea usted el jurado!: Sea usted el jurado de si la Biblia es consistente con la ciencia. Si no lo es, si contiene algún error, alguna inconsistencia con la ciencia, entonces le concedo todo el derecho de no confiar en ella. Mas recuerde que por miles de años la Biblia contuvo las informaciones que más adelante presentaremos, sin embargo al "hombre de ciencia" le ha tomado miles de años para, por fin, darse cuenta de que lo que recién descubren ya ha sido patentado en un libro llamado la Biblia.

"Destruiré la sabiduría de los sabios (científicos), y desecharé la inteligencia de los inteligentes. ¿Dónde está el inteligente? ¿Dónde está el científico? ¿No ha quedado enloquecida la sabiduría de ellos? 1 Corintios 1:19-21(Nueva Versión Internacional)

En una oportunidad recibí una carta de uno de nuestros lectores. En su misiva nuestro apreciado lector me decía: "La Biblia nos da guía espiritual, moral, etc. pero no es un tratado científico y no nos sirve para entender con precisión el mundo natural. Para eso Dios nos dio el cerebro. Hay que tener cuidado cuando usamos nuestro entendimiento bíblico para contradecir proposiciones científicas. La Biblia tiene muchas descripciones evidentemente absurdas a menos que se interpreten sobre la base de un entendimiento moderno y científico. Nuestro entendimiento científico nos ayuda a interpretar la Biblia y muchas veces es nuestra interpretación bíblica que tiene que ser modificada y no la ciencia…"

He concentrado varias semanas en la investigación que ahora les presento. Aquí tienen el resultado de mi investigación, la cual ha sido consecuencia y en respuesta a esta misiva que acabo de citar y que provino de uno de nuestros lectores:

Armonía entre la Ciencia y la Biblia en:

  1. Armonías en el hombre
  2. Armonía en las estratificaciones y en las fosilizaciones
  3. Armonía en la lava
  4. Armonía en la biología
  5. Armonía en que "no toda carne es igual"
  6. Armonía en que "la vida está en la sangre"
  7. Armonía e idoneidad de "la circuncisión"
  8. Armonía en la botánica - Clasificación de las plantas
  9. Armonía en el área de la salud y la bacteriología
  10. Armonía en las medidas sanitarias
  11. Armonía en los códigos de leyes
  12. Armonía en la agricultura
  13. Armonía en la física - La 1ra Ley de la Termodinámica
  14. Armonía en la física - La 2da Ley de la Termodinámica
  15. Armonía en la física - La 3ra Ley de la Termodinámica
  16. Armonía en la física - "El Universo fue creado a partir de cosas invisibles"
  17. Armonía entre la Biblia y la Meteorología. El ciclo de evaporación del agua
  18. Armonía entre la Biblia y la Meteorología. La circulación del aire
  19. Armonía entre la Biblia y la Meteorología. Los tesoros de la nieve
  20. Armonía entre la Biblia y la Ornitología (zoología - aves) y la Aerodinámica
  21. Armonía entre la Biblia y la Meteorología. Los relámpagos causan la lluvia
  22. Conclusión y Referencias bibliográficas